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Pregunta

¿Es la tasa de divorcio entre los cristianos realmente la misma que entre los no cristianos?

Respuesta


Todos hemos escuchado la afirmación: "Los cristianos tienen la misma probabilidad de divorciarse que los no cristianos". Esta declaración se atribuye a menudo a un estudio de 2008 realizado por el grupo de investigación Barna, que indicó que aquellos que se identificaban como cristianos tenían la misma probabilidad de divorciarse que los no cristianos. Este estudio se dividió también en subcategorías según la denominación religiosa, mostrando que los bautistas y los protestantes no denominacionales lideraban la tasa de divorcio. La afirmación de que la tasa de divorcios entre cristianos equivale a la de los no cristianos se basa en la suposición común de que el 50 por ciento de todos los matrimonios terminan en divorcio. Pero, según la última investigación, esas afirmaciones sobre la tasa de divorcios, especialmente entre los cristianos, no son ciertas.

La investigadora social formada en Harvard y autora Shaunti Feldhahn, en su libro The Good News About Marriage (Las buenas noticias sobre el matrimonio), dice que los datos revelan una historia diferente sobre la tasa de divorcio. Feldhahn afirma que la cifra del "50 por ciento" no se basaba en datos sólidos; sino que el número procedía de las proyecciones de lo que los investigadores creían que llegaría a ser la tasa de divorcio después de que los estados aprobaran las leyes de divorcio de mutuo acuerdo. "Nunca hemos alcanzado esas cifras. Nunca hemos llegado cerca", escribe. Según su estudio, la tasa de divorcio general es del 33 por ciento.

Colaborando con George Barna, Feldhahn reexaminó los datos relacionados con la tasa de divorcio entre los cristianos y descubrió que las cifras se basaban en los encuestados que se identificaban como "cristianos" en lugar de alguna otra religión. Bajo esa amplia clasificación, los encuestados tenían la misma probabilidad que cualquier otro de haberse divorciado. La categoría "cristianos" incluye a personas que profesan un sistema de creencias pero no viven un estilo de vida comprometido. Sin embargo, para aquellos que eran activos en su iglesia, la tasa de divorcio era de un 27 a un 50 por ciento más baja que para los que no iban a la iglesia. Los cristianos nominales, aquellos que simplemente se llaman a sí mismos "cristianos" pero no participan activamente en la fe, tienen en realidad un 20 por ciento más de probabilidad que la población general de divorciarse.

El Dr. Brad Wilcox, director del National Marriage Project, afirma que "los protestantes conservadores activos que asisten regularmente a la iglesia tienen en realidad un 35% menos de probabilidades de divorciarse que aquellos que no tienen preferencias religiosas" (citado por Stetzer, Ed. “The Exchange.” Christianity Today. “Marriage, Divorce, and the Church: What do the stats say, and can marriage be happy?” 14 de febrero de 2014. WEB. 26 de octubre de 2015). En sus estudios, Feldhahn descubrió que el 72 por ciento de todas las personas casadas aún estaban casadas con su primer cónyuge. Y de esos matrimonios, cuatro de cada cinco son felices.

En resumen, lo que estos hallazgos nos dicen es que la religión en sí no puede protegernos de las tensiones que tiran de la tela de nuestros matrimonios. Pero hay noticias definitivamente buenas acerca de las tasas de divorcio y los cristianos: Contrariamente a lo que se ha informado durante años, la tasa de divorcio no es del 50 por ciento; es más bien del 30 por ciento. Y luego descubrimos que las personas que mantienen a Dios en el centro de su hogar y familia se mantienen casadas a tasas mucho mayores, e incluso prosperan dentro de esos matrimonios. Una de las razones de esto es que aquellos cuyo primer compromiso es con la señoría de Jesús ponen menos expectativas en sus cónyuges para satisfacer necesidades emocionales que sólo Dios puede cumplir. La disminución de las expectativas irreales da a los matrimonios una base más sólida sobre la cual resistir los momentos difíciles.

Aunque 1 Pedro 2:7 está hablando de la iglesia en general, las palabras también hacen eco de las verdades reveladas en las estadísticas sobre los matrimonios cristianos: “La piedra que los edificadores desecharon, ha venido a ser la cabeza del ángulo” (1 Pedro 2:7) Cuando Jesús es la piedra angular de nuestros hogares y matrimonios, podemos resistir las tormentas (ver Mateo 7:24).

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