Pregunta
¿Qué es el casteísmo? ¿Qué dice la Biblia sobre el sistema de castas?
Respuesta
El casteísmo es un sistema en el cual la sociedad se divide en clases o castas basadas en diferencias de rango heredado, riqueza, ocupación o raza. En el hinduismo en la India, las castas son clases sociales estrictamente observadas basadas únicamente en la herencia. Los miembros de cada casta tienen restricciones en cuanto a su ocupación y su asociación con otras castas.
El casteísmo, de alguna forma, existe en muchas sociedades, si no en todas. En la Biblia no aparece el término "casta", pero sí la idea detrás de él. Los samaritanos, por ejemplo, eran considerados una especie de "casta inferior" por los judíos, quienes los veían como mestizos, ni totalmente judíos ni totalmente gentiles.
El rechazo hacia los samaritanos por parte de los judíos se debía también a otros factores: los samaritanos históricamente se habían opuesto a la reconstrucción de Jerusalén (Esdras 4:17), y además practicaban una religión distinta (Juan 4:20). En tiempos del Nuevo Testamento, los judíos evitaban a los samaritanos e incluso preferían no pasar por su región cuando era posible (Juan 4:9).
Es importante destacar que la Biblia no aprueba este tipo de discriminación. De hecho, Jesús desafió completamente la percepción común de los samaritanos como una casta inferior. Jesús hizo un esfuerzo consciente por visitar Samaria (Juan 4:4), y una de sus parábolas más conocidas tiene a un samaritano como protagonista ejemplar (Lucas 10:30-37). Con estas acciones, Jesús enseñó claramente contra el casteísmo. Según Él, nuestro prójimo incluye a todos, incluso a quienes podríamos considerar inferiores.
Para los judíos de la época de Jesús, todos los demás pueblos eran de una "casta inferior". Después de todo, ellos eran el pueblo escogido por Dios. Sin embargo, en lugar de esforzarse por ser una bendición para todas las naciones (Génesis 22:18; Gálatas 3:7-9), se volvieron orgullosos de su herencia (Juan 8:33, 39). Habían olvidado que la elección de Dios no se basaba en ninguna cualidad de ellos, sino únicamente en Su amor (Deuteronomio 7:7-8).
De manera similar, los cristianos de hoy no deben verse a sí mismos como superiores a nadie más. La Biblia prohíbe la mentalidad de castas: "Quien nos salvó y llamó con llamamiento santo, no conforme a nuestras obras, sino según el propósito suyo y la gracia" (2 Timoteo 1:9; cf. Tito 3:5). Dios escoge a Su pueblo no por méritos propios, sino por Su amor y propósito. No tenemos nada de qué jactarnos, excepto de la cruz de Cristo (Gálatas 6:14), y definitivamente no tenemos razón para clasificar a las personas en diferentes estratos.
La tendencia al casteísmo es fuerte. Incluso Pedro, quien sabía que no debía hacer distinciones, cayó en la trampa de tratar a un grupo de creyentes de manera diferente que a otro. En Gálatas 2:11-13, Pablo describe la situación: en Antioquía, Pedro solía comer con los cristianos gentiles, como era correcto hacerlo. Pero cuando llegaron algunos judíos de Jerusalén, Pedro actuó hipócritamente, dejó de comer con los gentiles y solo se juntó con los judíos. Este comportamiento fue pecaminoso, ya que mostraba temor a los hombres y una división injusta entre el pueblo de Dios. Pablo tuvo que confrontarlo "porque era de condenar" (versículo 11).
Gálatas 3:28 golpea de manera definitiva al casteísmo dentro de la iglesia: "No hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay hombre ni mujer, porque todos son uno en Cristo Jesús" (NBLA). Aquí, Pablo menciona tres formas comunes de dividir a las personas (por cultura, estatus social y género) y las elimina de raíz. En Cristo, todos estamos en igualdad de condiciones. Todos tenemos la misma necesidad espiritual y somos salvos de la misma manera: por gracia mediante la fe en Jesús. No existen castas en Cristo; estamos unidos como Su cuerpo (1 Corintios 12:13, 27).
Santiago aborda otra forma de casteísmo aún común hoy: "Hermanos míos, que vuestra fe en nuestro glorioso Señor Jesucristo sea sin acepción de personas. Porque si en vuestra congregación entra un hombre con anillo de oro y con ropa espléndida, y también entra un pobre con vestido andrajoso, y miráis con agrado al que trae la ropa espléndida y le decís: Siéntate tú aquí en buen lugar; y decís al pobre: Estate tú allí en pie, o siéntate aquí bajo mi estrado; ¿no hacéis distinciones entre vosotros mismos, y venís a ser jueces con malos pensamientos? Hermanos míos amados, oíd: ¿No ha elegido Dios a los pobres de este mundo, para que sean ricos en fe y herederos del reino que ha prometido a los que le aman? Pero vosotros habéis afrentado al pobre" (Santiago 2:1-6). El trato preferencial al rico y el desprecio al pobre son ejemplos claros de casteísmo. Los cristianos no deben tratar a los demás de manera diferente según su estatus. La sociedad secular ama dividir y clasificar, pero los creyentes en Cristo no deben hacerlo. Este tipo de discriminación es pecado.
Bíblicamente, no hay justificación para la existencia del casteísmo. Es un producto del pensamiento mundano y caído de la humanidad. Los cristianos deben rechazar las castas, porque la mentalidad detrás de ellas queda anulada en Cristo.
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¿Qué es el casteísmo? ¿Qué dice la Biblia sobre el sistema de castas?