Pregunta
¿Cómo cumplió Jesús la profecía "Él mismo tomó nuestras enfermedades" (Mateo 8:17)?
Respuesta
Isaías 53 incluye una larga profecía sobre el Mesías que incluye la afirmación de que "Él nuestras enfermedades" (Isaías 53:4). Mateo hace alusión a este versículo al hablar del ministerio de sanidad de Jesucristo: "Y cuando llegó la noche, trajeron a él muchos endemoniados; y con la palabra echó fuera a los demonios, y sanó a todos los enfermos, para que se cumpliese lo dicho por el profeta Isaías, cuando dijo: Él mismo tomó nuestras enfermedades, y llevó nuestras dolencias" (Mateo 8: 16-17).
Después de explicar la justicia necesaria para que la gente entrara en Su reino (Mateo 5-7), Jesús empezó a sanar a la gente. Sanó a un leproso (Mateo 8:1-4). Sanó al criado de un centurión (Mateo 8:5-13). Sanó a la suegra de Pedro (Mateo 8:14-15). Sanó a muchos endemoniados (Mateo 8:16). Mateo explica que, al sanar estas dolencias, Jesús cumplió la profecía de Isaías de que "Él mismo tomó nuestras enfermedades, y llevó nuestras dolencias" (Mateo 8:17).
Había muchas pruebas de que Jesús era el Mesías. Juan el Bautista dio testimonio de Su identidad cuando bautizó a Jesús (Mateo 3:15). En el bautismo de Jesús, el Espíritu Santo demostró que estaba sobre Jesús (Mateo 3:16). También en el bautismo de Jesús, el Padre proclamó audiblemente que Jesús era Su Hijo y que en Él se complacía el Padre (Mateo 3:17). Aunque Jesús mismo afirmó ser Dios (por ejemplo, Juan 8:56-58), también reconoció que un asunto debe ser afirmado por dos o tres testigos. Ofreció incluso más que eso para afirmar Su deidad y Su papel como Mesías: Juan el Bautista, el Padre y las Escrituras (Juan 5:33-39). Pero Jesús también mostró a la gente Sus obras como testimonio de Él. Incluso explicó que las obras que hizo eran un testimonio mayor que el de Juan (Juan 5:36). Esas obras incluían el cumplimiento de la profecía de Isaías de que Él mismo tomó nuestras enfermedades.
Las obras que hizo Jesús eran señales que indicaban a la gente Su identidad como el Mesías profetizado que quitaría los pecados. El apóstol Juan explica que Jesús realizó muchas más señales que las registradas en el Evangelio de Juan. Las señales que Juan registró se escribieron para que la gente creyera en Jesús—que Él es el Cristo, el hijo de Dios—y para que creyendo tuvieran vida en Su nombre (Juan 20:30-31).
Isaías y Mateo reconocieron que el Mesías llevaría las enfermedades y las penas del pueblo. El Mesías vendría a sanar y a dar vida. Jesús vino cumpliendo esas promesas, hasta el punto de dar Su propia vida para pagar por los pecados de toda la humanidad. Como Pablo explicaría más tarde, hemos sido salvos por gracia mediante la fe en Jesús (Efesios 2:8-9). El don de gracia de Dios fue Jesús, y con la muerte de Jesús pagó por gracia el pecado. Esa gracia se nos aplica por la fe (creencia). Jesús no solo se llevó nuestras penas y enfermedades físicas—y algún día veremos los resultados de ello en la gloria—sino que también se llevó nuestras penas y enfermedades espirituales. La mayor enfermedad de todas—el pecado—ha desaparecido. Cristo nos ha redimido del pecado y ha eliminado nuestra condenación. "Él mismo tomó nuestras enfermedades, y llevó nuestras dolencias".
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¿Cómo cumplió Jesús la profecía "Él mismo tomó nuestras enfermedades" (Mateo 8:17)?