Pregunta
¿A quién se refiere el Salmo 2:7 con las palabras "Tú eres mi hijo, hoy te he engendrado"?
Respuesta
En el Salmo 2, que Hechos 4:25 identifica como escrito por David, leemos que el Señor Dios dijo a alguien: "Mi Hijo eres Tú, Yo te he engendrado hoy" (Salmo 2:7, NBLA). En aras de la exactitud y la comprensión, los estudiantes diligentes de la Biblia se esfuerzan por examinar los pasajes difíciles dentro de sus correctos contextos. He aquí la totalidad del segundo salmo:
¿Por qué se sublevan las naciones,
Y los pueblos traman cosas vanas?
Se levantan los reyes de la tierra,
Y los gobernantes traman unidos
Contra el Señor y contra Su Ungido, diciendo:
"¡Rompamos Sus cadenas
Y echemos de nosotros Sus cuerdas!".
El que se sienta como Rey en los cielos se ríe,
El Señor se burla de ellos.
Luego les hablará en Su ira,
Y en Su furor los aterrará, diciendo:
"Pero Yo mismo he consagrado a Mi Rey
Sobre Sión, Mi santo monte".
"Ciertamente anunciaré el decreto del Señor
Que me dijo: "Mi Hijo eres Tú,
Yo te he engendrado hoy.
Pídeme, y te daré las naciones como herencia Tuya,
Y como posesión Tuya los confines de la tierra.
Tú los quebrantarás con vara de hierro;
Los desmenuzarás como vaso de alfarero"".
Ahora pues, oh reyes, muestren discernimiento;
Reciban amonestación, oh jueces de la tierra.
Adoren al Señor con reverencia,
Y alégrense con temblor.
Honren al Hijo para que no se enoje y perezcan en el camino,
Pues puede inflamarse de repente Su ira.
¡Cuán bienaventurados son todos los que en Él se refugian!
(Salmo 2:1-12, NBLA).
El Salmo 2 es uno de los muchos salmos mesiánicos; por consiguiente, es de Cristo Jesús, el Hijo de David, de quien habla el salmista, el rey David. Observando toda la rebelión contra Dios y Sus decretos, David pregunta retóricamente: "¿Por qué se sublevan las naciones, Y los pueblos traman cosas vanas?". Satanás, que es el dios de este mundo, ha cegado los ojos de todos los que se niegan a creer en Cristo Jesús (2 Corintios 4:4). Endurecidos por su falta de fe, estos rebeldes intentan usurpar la autoridad de Dios, desechando Sus justos mandamientos y burlándose de todo lo que es bueno y santo. Este espíritu impío de rebelión parece prevalecer especialmente entre los gobernantes del mundo (Salmo 2:3). Aunque las observaciones del rey David se hicieron hace tres mil años, la preponderancia de los políticos impíos actuales amenaza el bienestar moral de las naciones que dirigen. Los líderes que honran a Dios y tratan de hacer Su voluntad son cada vez más escasos. Los pocos líderes piadosos que quedan se enfrentan a ataques implacables de poderosos adversarios.
Por mucho que se enfurezcan las naciones, los creyentes no deben desesperar, pues Dios no se sienta en Su trono retorciéndose las manos de preocupación. Al contrario, Dios se ríe de los tiranos mezquinos que agitan sus puños contra Él (Salmo 2:4). Es como si sus planes vanos y sus ataques rebeldes fueran una fuente de diversión divina, pues Satanás y todos los que le siguen nunca desbancarán al Soberano del universo. Dios es nuestra poderosa fortaleza y no será sacudido.
Aunque Satanás es actualmente el "dios de este mundo", su reinado está condenado y su destrucción está a la vista, pues Dios Padre ha decretado que Dios Hijo ocupe el lugar que le corresponde como soberano de toda la tierra (Salmo 2:7). El Mesías, el "engendrado" del versículo 7, juzgará la tierra (versículo 8); se le darán las naciones como herencia y toda la tierra como posesión suya (versículo 8). Veremos cómo se cumple esto en la segunda venida de Cristo y Su posterior reinado milenario (Apocalipsis 19:11-20:6).
David concluye este salmo con una solemne advertencia (Salmo 2:10-12). Los sabios abandonarán sus planes malvados y se arrepentirán. Besarán "al Hijo" (versículo 12). El Señor Jesús es misericordioso y está dispuesto a perdonar a todos los que le reciban como Salvador; sin embargo, los que rechacen Su tierna misericordia y continúen con sus conspiraciones deberán enfrentarse a la implacable furia de Su juicio. A los enemigos de Dios se les notifica: Seréis "destruidos en plena actividad, porque su ira se enciende en un instante" (versículo 12, NTV).
Que todos los que pertenecen a Jesús se consuelen sabiendo que el mal no vencerá. Jesús es victorioso. Nuestro futuro está en Sus poderosas manos, y nunca experimentaremos Su ira divina (1 Tesalonicenses 5:9).
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¿A quién se refiere el Salmo 2:7 con las palabras "Tú eres mi hijo, hoy te he engendrado"?