Pregunta
¿Cuál es el método bíblico de evangelización?
Respuesta
A la hora de decidir cómo compartir a Cristo con alguien, el punto de partida debería ser el mismo que el de Juan el Bautista y el del propio Jesús. Mateo 3:2 nos dice que Juan comenzó su ministerio con las palabras "Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado". El arrepentimiento se refiere a un "cambio de parecer", que implica dolor por las ofensas pasadas (2 Corintios 7:10), un sentido profundo de la maldad del pecado cometido contra Dios (Salmo 51:4), y una decisión consciente de volverse del pecado a Dios. Las primeras palabras que pronunció Jesús al comenzar su ministerio público fueron idénticas a las de Juan (Mateo 4:17).
Evangelismo bíblico - La buena y la mala noticia
La palabra "evangelio" significa "buenas noticias". Mientras que muchos cristianos bien intencionados comienzan sus esfuerzos evangelísticos con las buenas nuevas del amor de Dios por la humanidad, ese mensaje se pierde en los incrédulos que primero deben enfrentarse con la magnitud de las malas noticias. En primer lugar, el hombre está separado de un Dios santo y justo por el pecado. En segundo lugar, Dios odia el pecado y "se indigna cada día contra el impío" (Salmo 7:11, NBLA). Tercero, la muerte y el juicio son inevitables (Hebreos 9:27). Cuarto, el hombre es totalmente incapaz de hacer algo al respecto. Hasta que no se presente en toda su magnitud esta mala noticia, no se podrá comunicar eficazmente la buena nueva.
Evangelismo bíblico - La santidad de Dios
Lo que falta en gran parte de la evangelización moderna es la santidad de Dios. En la visión celestial de Isaías, los serafines que rodean el trono alaban la santidad de Dios. De todos los atributos de Dios que podrían haber alabado, era Su santidad—no Su amor—lo que cantaban. "El uno al otro daba voces, diciendo: "Santo, Santo, Santo es el Señor de los ejércitos, llena está toda la tierra de Su gloria"" (Isaías 6:3, NBLA). Cuando comprendemos lo santo que es Dios, podemos empezar a entender Su odio al pecado y Su justa ira contra los pecadores. Zacarías 8:16-17 y Proverbios 6:16-19 describen los pecados que Dios odia: el orgullo, la mentira, el asesinato, los falsos testimonios, los que provocan problemas y los que tienen maldad en el corazón. Nos avergüenza la idea de que Dios realmente odie, porque nos sentimos más cómodos con Él como un Dios de amor, que ciertamente lo es. Pero Su odio es real y arde contra el mal (Isaías 5:25; Oseas 8:5; Zacarías 10:3).
La persona que no es salva está en peligro mortal de la ira del Dios santo, como nos recuerda Hebreos 10:31. "¡Horrenda cosa es caer en manos del Dios vivo!". Un incrédulo está separado de Dios por su pecado, que Dios odia, y no hay nada que pueda hacer al respecto. Su naturaleza es corrupta y caída y está "muerto en delitos y pecados" (Efesios 2:1) sin esperanza de redimirse. No se puede salvar a sí mismo, a pesar de sus buenas intenciones o buenas obras (Romanos 3:20). Toda buena obra que el hombre piensa que puede hacer es como "trapos de inmundicia" a los ojos de Dios (Isaías 64:6). Ninguna cantidad de buena vida nos hará aceptables a los ojos de Dios, porque la norma es la santidad, sin la cual nadie verá a Dios (Hebreos 12:14).
Evangelismo bíblico - La salvación por medio de Jesucristo
Pero ahora viene la buena noticia. Lo que el hombre no pudo hacer para salvarse a sí mismo, Dios lo llevó a cabo en la cruz. Jesús cambió Su naturaleza justa y santa por nuestra naturaleza pecaminosa, de modo que podemos presentarnos ante Dios completamente limpios y puros, nuevas creaciones, con la vieja naturaleza pecaminosa eliminada para siempre (2 Corintios 5:17-21). Dios proveyó el sacrificio perfecto por nuestro pecado, no porque lo mereciéramos o lo ganáramos, sino por Su amor, gracia y misericordia (Efesios 2:8-9). Solo aquellos cuya naturaleza ha sido cambiada pueden escapar de la ira de Dios y vivir a la luz de Su amor y misericordia. Si creemos estas cosas y comprometemos nuestras vidas a seguir a Cristo por fe, viviremos eternamente con Él en la dicha y la gloria del cielo. Estas son buenas noticias.
El evangelismo bíblico comienza con la oración por la guía del Espíritu Santo en la testificación, puertas abiertas de oportunidades y una clara comprensión de las malas noticias del pecado y la ira, y las buenas noticias del amor, la gracia, la misericordia y la fe.
English
¿Cuál es el método bíblico de evangelización?