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Pregunta

¿Cómo sé si soy cristiano?

Respuesta


Jesús enseñó que la condición del corazón de una persona se manifestará en su comportamiento: "No es buen árbol el que da malos frutos, ni árbol malo el que da buen fruto. Porque cada árbol se conoce por su fruto; pues no se cosechan higos de los espinos, ni de las zarzas se vendimian uvas. El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo bueno; y el hombre malo, del mal tesoro de su corazón saca lo malo" (Lucas 6:43-45; cf. Mateo 7:16). Así que, al considerar si eres o no cristiano, puedes tener en cuenta el tipo de fruto que se produce en la vida de un cristiano:

1. Confianza total en la muerte y resurrección de Cristo como pago suficiente de la deuda que tenemos con Dios. Un cristiano es aquel que confía exclusivamente en Cristo. Las dudas surgen cuando tememos que debemos añadir algo a la obra de Cristo para asegurar nuestra salvación. Efesios 2:8-9 deja claro que no nos salvamos por nuestras obras, sino solo por la gracia de Dios. Por muy justos que parezcamos, ninguno de nosotros está cerca de ganarse la salvación (Romanos 3:23; 5:12; 6:23). No podemos añadir ni quitar nada al sacrificio del Salvador. Cuando Jesús gritó: "¡Consumado es!". quiso decir que había pagado por completo la deuda de pecado de todos los que confían en Él (Juan 19:30). El cristiano descansa en las bondadosas promesas de Dios en Cristo.

2. Obediencia. Un cristiano es aquel que obedece al Señor. En nuestra prisa por magnificar la maravillosa gracia de Dios, a menudo tratamos la obediencia a Dios como opcional. Pero 1 Juan 3:6-9 dice que la actitud de una persona hacia el pecado es la forma en que sabemos quién pertenece a Dios y quién pertenece al diablo. La salvación transforma nuestros corazones (Santiago 1:22). Romanos 6 da una explicación detallada de por qué nos apartamos del pecado cuando somos salvos: hemos muerto a él y ahora estamos vivos en Cristo. La actitud de un verdadero seguidor de Jesús es de tristeza por el pecado. Proverbios 8:13 dice: "El temor del Señor es aborrecer el mal". Un cristiano odia su propio pecado y tiene un fuerte deseo de apartarse de él. Un cristiano ama al Señor y muestra ese amor a través de la obediencia (Juan 14:21).

3. El testimonio del Espíritu Santo. Un cristiano es aquel que es guiado y fortalecido por el Espíritu. Romanos 8:16 dice: "El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios". Cuando rendimos nuestras vidas a Jesús, Su Espíritu Santo viene a morar en nosotros y cambia la forma en que vemos el mundo, a nosotros mismos y a Dios. Nos hace comprender verdades espirituales que antes no podíamos entender (Juan 14:26). Nos ayuda a estar en comunión con el Padre cuando no sabemos cómo orar (Romanos 8:26). Nos consuela recordándonos las promesas de Dios. Nos da un conocimiento que tranquiliza nuestros corazones cuando surgen dudas. Romanos 8:14 dice que "todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, estos son hijos de Dios". Un cristiano tiene confianza de su adopción en la familia de Dios debido al testimonio del Espíritu Santo (Romanos 8:15).

4. El amor del pueblo de Dios. Un cristiano es aquel que demuestra un amor sincero por la familia de Dios. Primera de Juan 3:14 dice: "Nosotros sabemos que hemos pasado de muerte a vida, en que amamos a los hermanos. El que no ama a su hermano, permanece en muerte". Aunque debemos amar y hacer amistad con todos, los cristianos naturalmente gravitan hacia otros cristianos. Segunda de Corintios 6:14-18 explica por qué. Las instrucciones de Dios son que crezcamos en amor, sirviendo a nuestros hermanos y hermanas y ayudándoles a llevar sus cargas (Gálatas 5:13-14; Efesios 5:21; 1 Pedro 1:22). A un cristiano se le conoce por su amor a otros cristianos (Juan 13:35).

5. Discipulado continuo. Un cristiano es aquel que continúa creciendo "en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo" (2 Pedro 3:18). Jesús no nos llamó a ser admiradores, sino seguidores. Nos llama a negarnos a nosotros mismos, a tomar nuestras cruces y a seguirle (Lucas 9:23). Todos los cristianos pasan por temporadas de mayor o menor crecimiento, pero siempre hay un movimiento ascendente hacia Dios. A veces puede ser dos pasos adelante y un paso atrás, pero habrá progreso. Si continuamos con la misma mentalidad mundana que teníamos antes de la conversión, lo más probable es que nunca nos hayamos convertido del todo. Un discípulo es alguien que busca instrucciones en Cristo. Un discípulo anhela parecerse más a Jesús y libera su vida de distracciones, tentaciones y obstáculos para alcanzar esa meta. Cuando Dios nos adopta como hijos suyos, desea que adoptemos un parecido familiar (Romanos 8:29). Un cristiano se parecerá cada vez más al Salvador.

Es bueno, "[Examinarnos] a [nosotros] mismos si [estamos] en la fe; [probémonos] a [nosotros] mismos" (2 Corintios 13:5). Si tienes dudas sobre si eres cristiano o no, entonces es conveniente que te examines a ti mismo. Las dudas sobre nuestra salvación pueden ser preocupantes, pero las falsas seguridades son peores. Afortunadamente, tenemos las Escrituras como guía. Hay cosas específicas que podemos buscar para determinar la validez de nuestra profesión de fe: la confianza en Cristo, la obediencia a Su Palabra, la presencia del Espíritu Santo, el amor por el pueblo de Dios y el crecimiento espiritual continuo. No necesitamos vivir en la duda. Cuando Jesús es el Señor de nuestras vidas y vivimos para agradarle y honrarle, podemos saber sin lugar a dudas que somos cristianos (Mateo 6:33; Lucas 6:46; Juan 14:15).

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